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No podemos dar la espalda a lo que somos

Como es habitual, Julio Medem sorprende con un nuevo relato que hará sentir y pensar. Un viaje emocional que transportará al espectador a través de Ana, la protagonista de esta historia, a vidas pasadas de otras mujeres jóvenes que, en otro tiempo, murieron de forma trágica.

Una joven debutante, una cantante y un reparto internacional de lujo, entre los que cabe mencionar a Charlotte Rampling, componen el elenco de actores de la última película de Julio Medem Caótica Ana. Esta película se podrá ver en la gran pantalla a finales de agosto y no dejará a nadie indiferente.

Ana es una mujer de 22 años que intenta cambiar su destino, que está marcado por otras vidas.

¿Cree que estamos llenos de vidas anteriores?

Julio Medem Los que estamos vivos, de alguna forma, somos continuadores de los que han muerto. No exactamente se habla en la película de reencarnación, sino de la memoria colectiva, del subconsciente colectivo. Somos lo que somos porque otros fueron lo que fueron, y continuamos lo que otros han sido y han hecho.

¿Esto mediatiza nuestro futuro?

Eso depende de cada uno. En el caso de Ana, ella comienza la historia sin querer saber nada de esto, y desde su inconsciente se está protegiendo de saberse, de sentirse. Una forma de fuga son los cuadros que pinta, unos cuadros a cera muy optimistas, pero con puertas cerradas al fondo.

La película entera es un viaje, el viaje de Ana, ella empieza a descubrir que tiene recuerdos, memorias e imágenes que no corresponden a su vida, sino que son de otras mujeres, hay un pozo en el tiempo.

¿De dónde surge esta historia?

Mi hermana, Ana Medem, era pintora y tenía 36 años. El día que exponía toda la historia de su vida en una bodega de Carmena se mató en un accidente de coche a 3 kilómetros de allí. Ahí estábamos la gente que más quería, la familia y sus amigos esperándola, y no entramos en la exposición.

Entonces, decidí que haría una película partiendo de cómo era mi hermana, ese espíritu optimista, siempre positiva, con una felicidad que parecía imposible y, a la vez, con mucha personalidad. Tenía una ingenuidad contagiosa, en el mejor sentido, una ingenuidad vital. Y sus cuadros inspiran eso. Ana pinta los cuadros que pintaba mi hermana.

Mi punto de partida fue ella, yo no quería contar su vida, pero inconscientemente hice esa representación. La protagonista lo dice en la película: “ ¿A dónde va el alma de los muertos?” . No se sabe si irá a algún paraíso exterior, quién sabe a dónde irá, no estoy seguro, pero lo que sí sé es que pueden volar al alma de los vivos, los vivos que les quieren y que se acuerdan de ellos.

¿A dónde quería llegar con esta historia?

El hecho de crear algo e inventármelo me produce una satisfacción que me aporta mucha vida. Mi mejor pretensión de lo que salga de esta película es que al espectador le ocurra algo parecido.

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