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¿Por qué estoy sola? Tipos de mujeres.

La resignada

Lo que ella dice:

«Nunca he conocido a nadie interesante”

Lo que esconde: es la verdad, nunca conoce a nadie. Ningún riesgo. Prefiere confesar su fracaso antes incluso de haberlo intentado para no tener que afrontar el eventual peligro que conlleva el encuentro. Su negativa es un blindaje que la protege de su falta absoluta de confianza en ella misma. De hecho, por muy poco que se la sonsaque acabará rápidamente confesando: «De todas formas, no valgo para nada». ¿Qué clase de madre han tenido y se esconde tras esta continua desvalorización?

Quizá una madre que sigue repitiéndole continuamente: «Podrías encontrar a alguien si adelgazaras/dejases de cortarte el pelo/fueses más femenina/ salieses más…», y comienza dos de cada tres frases con la coletilla «Mi pobre hija».

Para vencer el sufrimiento de sentirse mal con ella misma, la resignada suele pasar del «soy nula» a «los hombres son nulos». Cómo vencer el miedo: aprendiendo a tener confianza en una misma: tomando conciencia de nuestro propio valor. Leyendo Prácticas de autoestima, del psiquiatra francés Christophe André (Kairós, 2007), experto en autoestima.

La guerrera

Lo que ella dice:

“Le doy miedo a los hombres”

Lo que esconde: ¡laro que les da miedo esta guerrera fuerte y segura de ella misma! y en la que nadie ve que en su interior llora una niña herida.

¿Qué dolores arrastra? ¿De quién se venga? ¿De su padre, de su abuelo, de su hermano, de su jefe, quizás de un ex…? ¿O es que ha visto a su madre humillada y ella se dijo: «A mí, jamás».

Quiere ser su propia dueña y piensa que no hay nadie a su altura. Pero, de hecho, alterna los complejos de inferioridad y de superioridad. Cómo vencer el miedo: tomando conciencia de que se puede ser victima de una misma antes que ser verdugo de los hombres.

Reconciliándose con su propia historia. Leyendo Liberarse del destino familiar, de Ellsabeth Horowitz (Zenith).

La independiente

Lo que ella dice:

«Me gusta demasiado mi libertad”

Lo que esconde: trabaja sin parar, practica deporte, va a exposiciones y conciertos, sale con sus amigas.. No tiene un minuto libre.

En estas condiciones, ¿cómo encontrar tiempo para una relación sentimental? Enfoca el problema al revés: no es que no tenga tiempo en su vida para un hombre, es que ha saturado su agenda para no tenerlo. ¿De dónde viene este miedo a perder el control de su propia vida?

Quizá de un padre demasiado controlador y autoritario. Como la niña no supo ponerie limites, lo hace la mujer adulta, echando el pestillo. Cómo vencer el miedo: entendiendo que una relación no se basa en la fuerza. Aprendiendo a decir no. Leyendo El coraje de ser tú misma, de Sue Patton (Edaf).

La romántica

Lo que ella dice:

«Espero al bueno”

Lo que esconde: la romántica no ha acabado de madurar. Se escuda en la todopoderosa Infancia del niño que cree que puede conseguirlo todo con solo desearlo.

Esta mujer que puede ser brillante, eficaz y lúcida en muchos campos, se vuelve ciega cuando se trata de hacerle frente a su vida sentimental. Sigue encerrada en una torre de marfil y desde allí espera la llegada de su principe azul. Asi protege su miedo: recurriendo al romanticismo. Mala noticia: puede esperar eternamente porque nunca dará el paso hacia el otro, y el otro nunca irá hacia ella. Además, nunca aceptará que su principe azul sea un simple ser humano, con sus propias debilidades y defectos.

Cómo vencer el miedo: enfrentándose de una vez por todas a la realidad… paso a paso. Comenzando por ir sola al cine o chateando en Match.com, página web de encuentros. Leyendo Desedúcate.

Una propuesta para vivir y convivir mejor, de Eva Bach y Pere Darder (Paidós), un libro para todas aquellas que aspiran a vivir más felices y a las que se les Invita a «deseducarse»… Porque para crecer como personas hay ocasiones en que hace falta vaciar la mochila y ver qué sirve y qué no.

La platónica

Lo que ella dice:

«No me gusta el sexo”

Lo que esconde: le apasiona su trabajo, está rodeada de amigos; en definitiva, mantiene excelentes relaciones con los demás. Tanto que el sexo para ella pasa a un segundo plano. No tiene miedo del amor, pero si de la sexualidad.

De hecho es lo que le ocurre en general a las mujeres que conocen la sexualidad poco o mal. Antes, para lo bueno y para lo malo, las mujeres se enfrentaban a este miedo en los brazos de su marido. Hoy, lo que hacen las mujeres es utilizar la soltería, socialmente mucho mejor admitida que antes, como escudo y para camuflarla bajo la forma de una ausencia de libido.

Pero cuanto más tiempo pasa, más se enquista el miedo. Sobre todo, teniendo en cuenta que en nuestra sociedad hipersexualizada su comportamiento es considerado como «anormal».

Cómo vencer el miedo: trabajando más con nuestro cuerpo y con nuestras sensaciones físicas a través de actividades como la danza, el deporte o las terapias corporales. Leyendo Sexo sin culpa en el siglo XXI. de Albert Ellis (Los Libros del Comienzo), que revisa y desmonta los diversos mitos vigentes sobre el amor, la incompetencia sexual y los miedos relacionados con la sexualidad.

Con la ayuda de los principios de la Terapia Racional Emotiva, Ellis nos ayuda a liberarnos de los prejuicios que podamos tener.

La mujer herida

Lo que ella dice:

“No quiero volver a sufrir”

Lo que esconde: que haya perdido a un hombre, ella lo haya dejado, él la haya abandonado…

Esta víctima asocia amor con sufrimiento. O a lo mejor es que no consigue superar una historia de amor que ella ha magnificado. Quizá pueda ser que conserva en su memoria a un hombre que ha idealizado…

Adoptando una postura de víctima, no puede ser responsable de su vida ni vivir una nueva historia. Cómo vencer el miedo: haciendo el duelo y trabajando en sus historias fracasadas Admitiendo su parte de responsabilidad en estos fracasos.

Leyendo Mujeres malqueridas, de Mariela Michelena (La Esfera de los Libros).

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